Sembrar para que vuelva el agua
En la sierra wixárika, la Comunidad de Aprendizaje Campesino IM+AKAME dedicó este temporal de lluvias a restaurar un sitio de 5 hectáreas. Ahí establecieron más de 9 mil plantas de especies nativas: guaje, guamúchil, copal, palo cuate, agaves.
Este trabajo lo encabezan principalmente mujeres, que acuden con alegría a cada jornada. Portan como uniforme los colores de representan a su CAC: rojo y azul, integrados a la identidad wixárika de sus prendas. Así cada faena es también una expresión de orgullo, organización y pertenencia.
Tienen un objetivo muy claro que va más allá de reforestar: recuerdan que hace años, en las montañas que rodean su comunidad, la lluvia se infiltraba y daba vida a nacimientos de agua que hoy casi han desaparecido. Por eso decidieron ampliar la superficie en restauración y priorizar obras de infiltración alrededor de los antiguos nacimientos, para que el agua de lluvia vuelva a quedarse en la tierra y a brotar donde antes lo hacía.
Las mujeres de IM+AKAME demuestran que restaurar el territorio también es cuidar el agua, la memoria y el futuro de su comunidad.
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